Buscan auditar a los institutos nacionales de salud / En opinión de Maribel Ramírez Coronel

Es claro que las autoridades de Hacienda, específicamente la Oficialía Mayor que lleva Raquel Buenrostro, no quitará el dedo del renglón de mantener a raya y supervigilado el gasto en salud; es uno de los rubros claves dentro de su Estrategia Integral del nuevo Sistema Nacional de Contrataciones Públicas.

Conforme el diagnóstico de SHCP, una causa del desabasto de terapias obedece a que se les quitó la opción a los hospitales públicos de hacer compras de emergencia, las cuales en los últimos años crecieron y elevaron costos.

Hoy la lupa del equipo hacendario enfoca particularmente el ejercicio presupuestal de los institutos. Y no hablamos del IMSS e ISSSTE a cuyos directores, Zoe Robledo y Luis Antonio Ramírez, se les está exigiendo contraerse al máximo.

Nos referimos a la red de institutos y hospitales de alta especialidad que dependen de la Secretaría de Salud donde han sido constantes las llamadas de atención por carencia de medicamentos e insumos. Esta red es coordinada actualmente por el doctor Alejandro Mohar, exdirector del Incan.

Recordemos que entre los primeros reclamos por carencia de insumos y fármacos estuvo un aviso que en junio hizo el Instituto de Neurología que circuló en redes sociales advirtiendo la suspensión de tomografías debido a la carencia de jeringas. En esa ocasión la Secretaría de Salud salió a decir que no era cierto, pero los reclamos se fueron acentuando.

La impresión que se tiene en Hacienda es que, al ser dirigidos por médicos, históricamente ha habido desorden en las compras y el ejercicio presupuestal de los hospitales del gobierno, pues los médicos no necesariamente tienen claro lo que hacen sus administrativos. Son pocos los directores generales de hospitales que tienen preparación financiera o en administración pública.

Nos dicen que en las últimas reuniones para arreglar lo del desabasto de terapias, Hacienda pidió incorporar a los directores administrativos para responder dudas sobre aspectos específicos en el ejercicio de gasto.

Y es que al actual gobierno le han surgido dudas en torno al ejercicio presupuestal del año pasado, específicamente una ampliación por 1,334 millones de pesos que dicha red de institutos y hospitales gastó entre mayo y julio del 2018. El argumento de los institutos es que justo lo hicieron previendo la parálisis normal que hay en cada cambio de gobierno, pero para la Oficialía Mayor dicha ampliación no está bien justificada.

De hecho sabemos que la Secretaría de la Función Pública está analizando auditar a las 25 instituciones que conforman dicha red hospitalaria de alta especialidad, porque, conforme las cuentas que hacen, los institutos no tendrían por qué estar sufriendo de carencias; de hecho, consideran que les debería sobrar dinero.

Por el lado de Salud el argumento es que los funcionarios de Hacienda no entienden bien los procesos y el funcionamiento del sistema de salud, y hay enojo de que las decisiones de compras de insumos delicados se tomen desde Hacienda cuando son los médicos quienes saben lo que verdaderamente se necesita.

Hay que decir que la red de la que hablamos incluye instituciones con prestigio por su calidad de atención no sólo en México sino a nivel internacional. Están los emblemáticos como Cancerología (Incan), Cardiología (Incar), Nutrición (INCMNSZ), Pediatría (INP), Psiquiatría o el de Perinatología y el de Enfermedades Respiratorias (Iner).

Pero para la SHCP el prestigio médico no le significa, mientras no demuestren cero dispendio y que cada centavo ejercido es destinado de verdad para lo que se presupuestó.

 

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